Con estética retro-nipona y una dosis de humor, hay una campaña de cocacola que da vida a las máquinas expendedoras que se convierten en robots y se pasean tranquilamente por las calles de Tokyo.

Los creativos tienen que ingeniarselas mucho, porque el impacto geek es tan desarrollado en Tokyo que algo que aquí saldría en los telediarios, allí puede pasar incluso desapercibido para el transeunte.

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